domingo, 4 de abril de 2010

HIPÓTESIS DE CONFLICTO Y BALAS

Bolivia gobernada por Evo Morales en representación de su pueblo no amenaza con guerra al Paraguay gobernada por Fernando Lugo, electo por amplia mayoría del pueblo paraguayo.

No es la primera vez que cierta gente fantasea al más puro estilo hollywoodense sobre una supuesta preparación del gobierno boliviano para agredir al Paraguay.

La verdad es que el pueblo boliviano bajo la conducción de Evo Morales está empeñado en construir una nueva sociedad más democrática, justa y soberana.

Y se preparan y se arman para defender ese proceso revolucionario contra sus enemigos internos y externos: la oligarquía nativa y las potencias capitalistas extranjeras.

La hipótesis de conflicto entre Bolivia y Paraguay es fruto de un trabajo coordinado entre las oligarquías de Bolivia y Paraguay, funcionales a Washington y sus socios y cómplices europeos.

El enemigo del pueblo paraguayo no es Bolivia sino los interventores norteamericanos y sus subordinados colombianos, como sabemos por amarga experiencia.

Esta campaña de los conspiradores contra el proceso de cambios democráticos y patrióticos en Paraguay, Bolivia y Latinoamérica, recurren a la mentira, a la desinformación y también a vías de hecho para truncar los procesos liberadores en nuestro continente.

Algunos medios masivos de comunicación que actúan como voceros de estos sectores retardatarios escriben y transmiten día y noche contra Lugo, Bareiro Spaini y contra la unidad de la izquierda, contra el Frente Guasu y la posibilidad de una alianza aún más amplia con sectores de base de los Partidos tradicionales para defender este proceso democrático contra el peligro de vuelta al pasado terrorista.

Constantemente escuchamos en algunas radios que abiertamente instigan al crimen político e incluso al magnicidio, expresando que Lugo y Bareiro Spaini son comunistas, en cuyas cabezas no entran razones y argumentos sino balas.

Aquí hay un delito de apología de la violencia y del crimen proclamada por conspiradores recalcitrantes de la clase dominante.

Para contrarrestar estos planes antipopulares sería inútil recurrir al Poder Judicial corrupto, cómplice y partícipe de la represión contra nuestro pueblo. Lo que corresponde es fortalecer la unidad popular y amplia para defender al proceso de cambios democráticos y avanzar hacia la profundización de la democracia participativa, la reforma agraria con protagonismo campesino y la recuperación plena de la soberanía nacional.

Nuestro pueblo debe estar de pie, unido y en guardia contra los conspiradores y golpistas, traidores y entreguistas.



Partido Comunista Paraguayo

Asunción, 4 de abril de 2010

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